Guía gastronómica y de viaje de Nápoles

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Nápoles es caótica, vibrante y profundamente apasionada por la comida. Cuna de la pizza y de una tradición callejera incomparable, esta ciudad del sur de Italia ofrece algunos de los mejores bocados del país a precios populares. Comer aquí es zambullirse en la vida napolitana, ruidosa, generosa y sin pretensiones.

Qué comer

La pizza napolitana es el motivo de peregrinación: masa fina y aireada con bordes hinchados, horneada en segundos a altísima temperatura. La clásica margherita o la marinara (sin queso, solo tomate, ajo y orégano) muestran su esencia. De postre, la sfogliatella, pastel hojaldrado relleno de ricotta y cítricos, es pura tradición.

  • Pizza fritta: pizza frita rellena, comida callejera por excelencia.
  • Cuoppo: cucurucho de frituras de mar o de verdura para llevar.
  • Babà: bizcocho esponjoso empapado en ron.
  • Caffè: café exprés intenso, servido corto y fuerte.

Dónde comer y un consejo

Spaccanapoli, la recta callejuela que parte en dos el casco antiguo, es el corazón comestible de la ciudad: pizzerías históricas, puestos de fritura y pastelerías se suceden entre iglesias barrocas. La Via dei Tribunali concentra algunas de las pizzerías más legendarias, donde merece la pena hacer cola.

Un consejo práctico: en las pizzerías tradicionales se pide en la barra para llevar (pizza a portafoglio, doblada en cuatro) o se espera mesa con paciencia, y conviene llevar efectivo porque muchos locales no aceptan tarjeta. Aunque la pizza se entiende en cualquier idioma, las cartas de trattorias y pastelerías suelen estar solo en italiano, sin traducción, así que fotografiar el menú para traducirlo te ayuda a descifrar los platos del día y los dulces típicos. Come deprisa, de pie y feliz: así lo hacen los napolitanos.