Guía de gastronomía y viaje por Seúl: qué comer y dónde pasear
Seúl premia a los viajeros con hambre. La ciudad va deprisa, pero su cultura gastronómica se basa en compartir, asar en la propia mesa y picar a lo largo de mercados bulliciosos. Así comerás bien y explorarás con cabeza.
Qué comer
Empieza por la barbacoa coreana (고기구이, gogi-gui): asas tú mismo costilla marinada (갈비, galbi) o panceta de cerdo (삼겹살, samgyeopsal) sobre brasas en tu mesa, y envuelves cada bocado en lechuga con ajo, ssamjang y arroz. Para algo reconfortante, pide kimchi jjigae (김치찌개), un guiso burbujeante de col fermentada, o bibimbap (비빔밥), arroz con verduras, huevo y gochujang que se mezcla todo.
No te vayas sin probar el pollo frito coreano (양념치킨), frito dos veces y bañado en salsa agridulce picante, ideal con una cerveza fría (el famoso "chimaek"). En días calurosos, refréscate con naengmyeon (냉면), fideos de trigo sarraceno en caldo helado. Y por todas partes olerás el tteokbokki (떡볶이), pasteles de arroz cocidos en salsa roja ardiente, el rey de la comida callejera.
Dónde ir
- Myeongdong (명동) — compras entre luces de neón y los puestos callejeros más famosos; perfecto para principiantes.
- Mercado Gwangjang (광장시장) — el legendario mercado antiguo de tortitas de judía mungo, gimbap y carne cruda; ven con hambre.
- Mercado Tongin (통인시장) — compra fichas de latón y arma tu propia fiambrera entre los puestos.
- Hongdae (홍대) — joven y artístico, lleno de cafés, música en vivo y comida nocturna.
- Palacios cercanos — Gyeongbokgung y la aldea hanok de Bukchon están junto a los mercados: une turismo y picoteo.
Consejos prácticos
En los asadores, deja que el personal te ayude con la parrilla si dudas, y voltea la carne con las pinzas, no con los palillos. Los pequeños platos de acompañamiento (banchan, 반찬) son gratis y se rellenan, así que pide más sin reparo. En los mercados, lleva algo de efectivo y señala lo que te apetezca. Consigue una tarjeta recargable T-money para el metro y los autobuses: es más rápida y barata que comprar billetes sueltos.
Un consejo sincero: muchas cartas están solo en coreano y sin fotos, así que fotografiar el menú para traducirlo hace que pedir sea mucho más fácil. Con la traducción en mano, eliges con confianza el plato que de verdad quieres y disfrutas Seúl bocado a bocado.