Guía gastronómica y de viaje de Tokio — Qué comer y dónde pasear

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Tokio recompensa al viajero hambriento como pocas ciudades. Detrás de puertas diminutas y bajo las vías del tren se esconden comidas inolvidables, a menudo preparadas por alguien que lleva décadas perfeccionando un solo plato. Aquí tienes cómo comer bien y moverte con cabeza.

Platos que no te puedes perder

  • Sushi (寿司): al menos una vez, siéntate en la barra y deja que el chef te entregue cada pieza. Pide omakase y confía en su elección.
  • Ramen (ラーメン): caldo intenso de tonkotsu, el sabroso shoyu de soja o el ligero shio de sal. Sorber los fideos no solo se permite, se aprecia.
  • Tonkatsu (とんかつ): un grueso filete de cerdo empanado, crujiente por fuera y jugoso por dentro, con col rallada y arroz.
  • Tempura (天ぷら): mariscos y verduras en un rebozado ligerísimo, mejor comidos pieza a pieza recién salidos de la freidora.
  • Platos de izakaya: brochetas de yakitori, edamame, pescado a la brasa y karaage (pollo frito), pensados para compartir con una cerveza fría.

Para desayunar, ve al Mercado de Toyosu o al Mercado Exterior de Tsukiji y prueba, antes de las nueve, el sashimi y las vieiras a la brasa más frescos de tu vida.

Dónde comer y pasear

  • Shibuya: el famoso cruce en diagonal y, en sus callejones, incontables barras de ramen e izakayas.
  • Asakusa / Senso-ji: ambiente del viejo Tokio, un gran templo y la calle Nakamise, con galletas senbei y dulces ningyo-yaki.
  • Omoide Yokocho, en Shinjuku: un laberinto de callejones con farolillos y diminutos puestos de yakitori de seis asientos.

Consejos para pedir sin agobios

  • Muchos locales de ramen o gyudon tienen una máquina de tickets en la entrada: paga primero, entrega el ticket y luego siéntate.
  • Lleva efectivo; los locales pequeños y antiguos no siempre aceptan tarjeta.
  • No dejes propina: aquí no se espera y puede generar confusión.
  • Muchas cartas locales están solo en japonés y sin fotos, así que fotografiar el menú para traducirlo al instante hace que pedir sea mucho más fácil.

Sal temprano, come a menudo y no temas hacer cola: si hay fila, casi siempre vale la pena.