Viena para golosos: guía de comida y viaje

Actualizado

Viena combina palacios imperiales con una cultura de café declarada Patrimonio de la Humanidad. Comer aquí es un placer pausado: raciones generosas, dulces legendarios y mercados vibrantes. Esta guía te ayuda a elegir bien y a moverte como local.

Qué probar

La estrella es el Wiener Schnitzel, un filete de ternera empanado, fino y dorado, que tradicionalmente sobresale del plato. Acompáñalo con ensalada de patata tibia. Para entrar en calor, prueba el Tafelspitz, carne hervida con salsa de manzana y rábano picante, un plato que adoraba el emperador.

Los amantes de lo callejero deben buscar las Würstel (salchichas) en los puestos: pide una Käsekrainer, rellena de queso, con mostaza dulce y un panecillo. Y ningún viaje está completo sin postre:

  • Sachertorte: tarta de chocolate con mermelada de albaricoque.
  • Apfelstrudel: hojaldre de manzana, pasas y canela.
  • Kaiserschmarrn: tortita esponjosa desmenuzada con compota de ciruela.

Acompaña los dulces con un Melange, el café vienés con leche espumada.

Dónde ir y cómo pedir

El Naschmarkt es el mercado imprescindible: kilómetros de puestos con quesos, especias, encurtidos y cocina de medio mundo, ideal a media mañana. Para la experiencia clásica, siéntate en un café histórico del Innere Stadt (centro), donde nadie te apresurará y el periódico es parte del mobiliario.

Un consejo al pedir: en los cafés tradicionales el agua del grifo llega gratis junto al café, así que no necesitas comprar bebida aparte. Reserva mesa para cenar los fines de semana, pues los locales se llenan pronto.

Ten en cuenta que muchos menús están solo en alemán y no siempre en español, así que fotografiar la carta para traducirla al instante te ahorra dudas y te ayuda a descubrir platos que de otro modo pasarías por alto. Con eso, Viena se vuelve mucho más fácil de saborear.