Budapest con sabor: guía de comida y viaje

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Budapest, partida en dos por el Danubio, une la elegancia de Buda con la energía de Pest. Su cocina gira en torno al pimentón, los guisos lentos y los baños termales que invitan a comer con calma. Esta es tu hoja de ruta gastronómica.

Qué probar

El rey de la mesa es el gulyás (gulash), aquí más sopa que estofado: un caldo rojo de carne, patata y pimentón que reconforta el alma. Pruébalo también en su versión pörkölt, más espeso y servido con nokedli (pasta fresca). El pimentón húngaro, dulce o picante, es el alma de casi todo.

Para comer con las manos, busca:

  • Lángos: masa frita cubierta de crema agria, queso y ajo.
  • Kürtőskalács: el "pastel chimenea", masa dulce asada y caramelizada.
  • Töltött káposzta: col rellena de carne y arroz.

No olvides probar un vaso de Tokaji, el vino dulce húngaro, o el licor de hierbas Unicum.

Dónde ir y cómo pedir

El Gran Mercado Central (Nagyvásárcsarnok) es la primera parada obligatoria: en la planta alta venden lángos y platos calientes, y abajo encontrarás pimentón, embutidos y salami para llevar. Para cenar, el Barrio Judío (Distrito VII) bulle de bistrós modernos y los famosos ruin bars, bares montados en edificios antiguos.

Un consejo al pedir: muchos restaurantes añaden un cargo por servicio del 10-12% ya incluido en la cuenta, así que revisa el total antes de dejar propina extra. Pide el gulyás como entrante, no como plato principal, porque las raciones son enormes.

Ten presente que los menús suelen estar solo en húngaro, una lengua difícil de descifrar y casi nunca traducida al español, por lo que fotografiar la carta para traducirla al momento te facilita muchísimo elegir. Así Budapest se disfruta sin sorpresas.