Itinerario de Estambul: qué hacer en 3 días

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Estambul es la única ciudad a caballo entre dos continentes, donde Europa y Asia se miran a través del Bósforo. Tres días te dejan recorrer sus mezquitas, bazares y barrios con siglos de historia.

Día 1: La península histórica

Empieza en Sultanahmet, el corazón antiguo. Visita Santa Sofía, antigua basílica y mezquita, y justo enfrente la Mezquita Azul con sus seis minaretes. Recorre la Cisterna Basílica subterránea y el Palacio de Topkapi, hogar de los sultanes otomanos. Por la tarde piérdete en el Gran Bazar, un laberinto de miles de tiendas. Dónde comer: prueba un kebab recién hecho, lahmacun y baklava de postre. Muchas cartas están solo en turco, así que fotografiar el menú para traducirlo te ayuda a elegir entre tantos platos desconocidos.

Día 2: Bósforo y el lado asiático

Dedica la mañana a un crucero por el Bósforo, que regala vistas de palacios, fortalezas y puentes entre dos continentes. Visita el Palacio de Dolmabahçe, de estilo europeo. Por la tarde cruza en ferri a Kadıköy, en el lado asiático, un barrio joven y gastronómico mucho menos turístico. Dónde comer: pescado fresco junto al puente de Gálata o mezze variados en una meyhane. Transporte: los ferris públicos son baratos, bonitos y la mejor forma de cruzar entre continentes; una Istanbulkart sirve para ferri, tranvía, metro y autobús.

Día 3: Barrios, especias y vistas

Recorre por la mañana el Bazar de las Especias en Eminönü, con montañas de azafrán, té y delicias turcas. Sube al colorido barrio de Balat, lleno de casas pintadas y cafés. Después cruza al moderno Beyoğlu: la avenida Istiklal, la torre de Gálata para vistas panorámicas y la plaza Taksim. Dónde comer: un simit callejero, kumpir (patata rellena) y un té turco en vaso de tulipán. Transporte: el tranvía T1 conecta gran parte de los puntos turísticos de forma cómoda.

Consejos finales: vístete con respeto para entrar a las mezquitas, cubriéndote hombros y rodillas, y las mujeres con un pañuelo en la cabeza. Regatea en los bazares con buen humor, prueba un baño turco tradicional (hamam) como experiencia única y lleva la Istanbulkart siempre cargada. Estambul recompensa al viajero que se deja sorprender entre el aroma del café y la llamada a la oración.