Marsella, guía gastronómica y de viaje por el Mediterráneo francés
Marsella, el gran puerto del sur de Francia, es una ciudad mestiza y luminosa donde se cruzan el Mediterráneo, Provenza y el norte de África. Su cocina es tan diversa como sus calles: pescado fresco, especias y sabores que cuentan siglos de inmigración y comercio marítimo.
Qué comer en Marsella
El plato más célebre es la bouillabaisse, una sustanciosa sopa de varios pescados de roca y marisco, servida con la salsa rouille y picatostes; tradicionalmente el caldo y el pescado se sirven por separado. Como bocado humilde y delicioso está la panisse, unas tortitas fritas de harina de garbanzo de origen provenzal. La fuerte herencia magrebí llena la ciudad de cocina norteafricana: cuscús, tajines y pasteles de hojaldre con miel. No te pierdas tampoco las navettes, las galletas con forma de barca aromatizadas con azahar.
- Bouillabaisse: la legendaria sopa de pescado marsellesa
- Panisse: tortitas fritas de garbanzo
- Cuscús y tajines: la sabrosa herencia norteafricana
- Navettes: galletas tradicionales con aroma de azahar
Dónde comer y pasear
El Vieux-Port, el viejo puerto, es el corazón de la ciudad: por la mañana llega el pescado fresco y alrededor abundan los restaurantes de marisco con vistas a las barcas. Para sumergirte en la Marsella multicultural, el mercado de Noailles desborda especias, frutas, panes y puestos de comida del Magreb. Un consejo práctico: la auténtica bullabesa es cara y suele encargarse con antelación, así que reserva y desconfía de las versiones baratas para turistas.
Conviene saber que muchas cartas están solo en francés, con nombres provenzales poco evidentes, así que fotografiar el menú para traducirlo te ayuda a pedir con confianza. Con eso, Marsella se descubre bocado a bocado, del puerto al mercado.