Guía gastronómica y de viaje de Penang (George Town)
A Penang se la conoce como la capital de la comida callejera de Malasia, y George Town, su casco antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad, es donde ocurre el festín. Tres mundos culinarios —malayo, chino e indio— comparten estas calles desde hace generaciones, así que un solo centro de hawkers te ofrece fideos, currys y dulces de toda Asia en una misma mesa.
Qué comer
Empieza por el char kway teow, fideos planos de arroz salteados a fuego vivo de carbón con gambas, berberechos, huevo y brotes de soja. El assam laksa, una sopa de fideos agria y picante de tamarindo y caballa coronada con piña y menta, es casi el plato emblema de Penang. No te pierdas el char hokkien mee (sopa de fideos con caldo de gambas, oscura e intensa en su versión local) ni el nasi kandar, arroz indio-musulmán bañado en una mezcla de currys.
Para algo más ligero, el rojak combina fruta y frituras con una salsa oscura e intensa de pasta de gambas. Refréscate con un cendol: hielo raspado, leche de coco, azúcar de palma y gelatina verde de harina de arroz.
Dónde ir
- Puestos hawker y kopitiams de George Town: viejas cafeterías donde puestos independientes comparten mesas; pide un kopi y picotea de varios vendedores.
- Gurney Drive: un gran complejo de hawkers frente al mar, ideal para probar muchos platos en una sola visita.
- Callejones del arte urbano: la calle Armenian y la zona patrimonial mezclan murales, casas de clan y casas de té entre comida y comida.
Consejos prácticos
Pedir es sencillo: ocupa cualquier asiento libre, anota tu número de mesa y pide en cada puesto por separado, pagando al recibir. Indica tu nivel de picante y pide sin berberechos o sin cerdo si lo necesitas; hay puestos halal malayos e indio-musulmanes y opciones vegetarianas fáciles de encontrar. Muchos puestos se agrupan por especialidad, así que da una vuelta antes de decidir.
Las cartas suelen estar escritas a mano y mezclan malayo, chino y tamil con nombres locales, así que fotografiar un cartel para traducirlo hace que pedir sea mucho menos intimidante.
Ve con hambre, come en porciones pequeñas y déjate guiar por la multitud: una larga cola de locales es la reseña más fiable de la ciudad.