Itinerario de Bangkok: qué hacer en 3 días
Bangkok es intensa, calurosa y fascinante: templos dorados junto a rascacielos, mercados que nunca duermen y una de las mejores cocinas callejeras del mundo. Tres días dan para mucho.
Día 1: Templos y el río Chao Phraya
Empieza temprano, cuando aún no aprieta el calor, en el Gran Palacio y el Wat Phra Kaew, hogar del Buda de Esmeralda. A poca distancia está el Wat Pho, con su enorme Buda reclinado. Cruza el río en barco hasta el Wat Arun, el templo del amanecer. Por la noche pasea por el barrio chino de Yaowarat, un paraíso de comida callejera. Dónde comer: prueba pad thai, brochetas de cerdo a la parrilla y mango con arroz pegajoso. Las cartas de muchos puestos están solo en tailandés, así que fotografiar el menú para traducirlo te abre muchas opciones.
Día 2: Mercados y vida moderna
Por la mañana, si es fin de semana, visita el inmenso mercado de Chatuchak; si no, el mercado flotante de Damnoen Saduak o Amphawa, a las afueras. Por la tarde descubre el Bangkok moderno en Siam: centros comerciales gigantes con aire acondicionado, ideales para el calor del mediodía. Al anochecer sube a un rooftop bar para ver el horizonte iluminado. Dónde comer: un buen curry verde (kaeng khiao wan) y som tam (ensalada de papaya picante). Transporte: el tren elevado BTS Skytrain es rápido, barato y evita los atascos eternos de la ciudad.
Día 3: Cultura, masaje y barrios con encanto
Dedica la mañana a la Casa de Jim Thompson, un oasis de teca y jardines, o al barrio bohemio de Banglamphu cerca de Khao San Road. Date un masaje tailandés tradicional, una experiencia imprescindible y económica. Por la tarde explora un mercado nocturno como Asiatique junto al río. Dónde comer: tom yum goong (sopa picante de gamba) y khao soi si encuentras un local del norte. Transporte: los barcos públicos por el Chao Phraya son una forma barata y bonita de moverse.
Consejos finales: regatea con respeto en los mercados, vístete con hombros y rodillas cubiertos para entrar a los templos, y bebe siempre agua embotellada. Lleva billetes pequeños para los puestos callejeros y usa apps de taxi para evitar tarifas infladas. Bangkok premia al viajero curioso que se atreve a comer en la calle.