Guía gastronómica y de viaje de Barcelona — Comer como un local
Barcelona come a su propio ritmo y en su propia lengua. El almuerzo se anima a las dos de la tarde, la cena rara vez empieza antes de las nueve, y la cocina es tan catalana como española. Ven con hambre, camina entre barrios y deja que la ciudad marque el paso.
Qué comer
Empieza por el pa amb tomàquet: pan tostado restregado con tomate maduro, ajo y aceite de oliva, la base de toda mesa catalana. Luego pícalo todo con unas tapas: patatas bravas crujientes con su salsa picante, gambas al ajillo, pimientos de padrón y lonchas de jamón ibérico curado.
Para algo más contundente, manda la cuchara a los arroces. La paella se lleva la fama, pero los de aquí suelen preferir la fideuà, la misma idea hecha con fideos tostados en lugar de arroz y servida con una cucharada de alioli. Junto al mar, pide el pescado que veas más fresco.
Termina con una crema catalana, esa natilla con aroma a cítricos y costra de caramelo quebradizo, y acompaña la tarde con un vermut de la casa, con hielo, una aceituna y un chorro de sifón.
- Pa amb tomàquet: pan con tomate, va con casi todo
- Patatas bravas: patatas fritas con salsa picante
- Fideuà: la paella de fideos con alioli
- Crema catalana: natilla con caramelo
- Vermut: el aperitivo de siempre
Adónde ir
La Boqueria, junto a la Rambla, es el mercado más famoso: ve temprano a por un vasito de fruta, jamón y un taburete en alguna de sus barras antes de que llegue el gentío. El Born llena sus callejones medievales de bares de vino y de tapas con encanto. Gràcia, al norte del centro, parece un pueblo de plazas arboladas donde los vecinos alargan el vermut. Para marisco, baja a la Barceloneta, junto a la playa, y come pescado a la brasa y arroz con la arena todavía en los pies.
Consejos para el viajero
Monta la noche alrededor de un tapeo: uno o dos platos por bar y a seguir. A mediodía, busca el menú del día, tres platos con bebida que son la mejor relación calidad-precio de la ciudad. Respeta la hora del vermut antes de comer, hacia la una o las siete. Muchas cartas están solo en catalán o castellano, así que hacer una foto para traducirla te ahorra adivinar al pedir. Y sobre todo, ve despacio: en Barcelona la comida es el destino.