Guía de comida y viajes de Hanói: comer por el Barrio Antiguo
Hanói recompensa a quien come en la calle. Los sabores de la capital son más nítidos y herbales que los del sur, y las mejores comidas ocurren en una acera, no en un comedor. Así puedes recorrerla.
Qué comer
Empieza con el pho, la sopa clara de fideos con res o pollo que los locales toman de desayuno. La versión de Hanói es sobria y sabrosa, servida apenas con cebolleta y un gajo de lima.
El plato que no debes perderte es el bun cha: albóndigas de cerdo a la parrilla, ahumadas, flotando en un caldo agridulce para mojar, junto a fideos de arroz y un montón de hierbas frescas. La hora tradicional es el almuerzo.
Otros imprescindibles:
- Banh mi — una baguette crujiente rellena de paté, cerdo, zanahoria encurtida y cilantro.
- Bun rieu — una sopa de fideos con tomate y cangrejo, ácida y reconfortante.
- Cha ca — pescado marinado en cúrcuma, dorado en la mesa con eneldo y cebolleta.
- Ca phe trung (café de huevo) — café intenso bajo una crema de huevo batida, dulce e inolvidable. Es un invento de Hanói.
Por dónde pasear
El Barrio Antiguo es el corazón de todo, un laberinto de calles estrechas donde cada una se dedicaba históricamente a un oficio. Recórrelo despacio, comiendo. Justo al sur está el lago Hoan Kiem, el sereno centro verde de la ciudad, precioso al amanecer cuando los locales hacen taichí. El mercado Dong Xuan reúne bajo techo puestos de comida y mercancías, y la famosa zona de la calle del tren te deja tomar café a centímetros de la locomotora que pasa; ve en el horario oficial y sigue las indicaciones del personal.
Consejos prácticos
- Siéntate en uno de los diminutos taburetes de plástico que llenan las aceras; ahí está la comida de verdad.
- Muchos puestos tienen el menú solo en vietnamita o ni siquiera lo tienen, así que fotografiar el cartel para traducirlo hace que pedir sea mucho menos estresante.
- Cuando fallan las palabras, señalar lo que come el vecino funciona de maravilla.
- A media tarde, únete a los locales con una bia hoi, cerveza de barril fresca y barata servida en las esquinas.
- Para cruzar la calle, camina lento y firme; deja que las motos fluyan a tu alrededor en vez de frenar o correr.
Llega con hambre, mantén la curiosidad y deja que tu estómago marque el rumbo.