Guía gastronómica y de viaje de Kuala Lumpur: qué y dónde comer

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Kuala Lumpur se come como tres cocinas apiladas en una sola ciudad. La malaya, la china y la india comparten las mismas calles, y las mejores comidas suelen ser las más baratas: salen de un puesto callejero, no de un mantel blanco.

Qué pedir

Empieza por el nasi lemak, el plato nacional no oficial: arroz al coco con sambal, anchoas fritas, cacahuetes, huevo y pepino. Para algo más contundente, el Hokkien mee al estilo de KL son fideos gruesos guisados hasta quedar oscuros en salsa de soja y manteca, con el aroma ahumado del wok. Las brochetas de satay con salsa de cacahuete son el clásico, mientras que el roti canai —un pan plano hojaldrado y volteado a mano que se moja en dhal o curry— es el desayuno de media ciudad.

El arroz en hoja de plátano indo-malayo apila arroz, verduras y curry sobre una hoja; cómelo con la mano derecha y pide más sin reparo. Los puestos chinos sirven char siu (cerdo asado) reluciente sobre arroz, y en temporada el espinoso y penetrante durián divide a todo visitante entre devotos y reticentes.

Adónde ir

  • Jalan Alor — la calle de comida más ruidosa y luminosa de la ciudad; mariscos a la parrilla, satay y salteados en mesas de plástico hasta bien entrada la noche.
  • Chinatown (calle Petaling) — Hokkien mee, guisos en cazuela de barro y viejas cafeterías (kopitiam) entre los puestos del mercado.
  • Brickfields / Little India — restaurantes de hoja de plátano, dulcerías y auténticos desayunos del sur de la India.
  • Patios de hawkers — comedores con aire acondicionado o al aire libre donde decenas de puestos comparten mesas; ideales cuando el grupo no se pone de acuerdo.

Consejos para comer bien

Al mezclarse las cocinas malaya, china e india, encontrarás puestos halal bien señalizados y muchas opciones vegetarianas, sobre todo en Little India y en los comedores budistas chinos. Come tarde: KL cobra vida de verdad después de las nueve, y muchos de los mejores puestos solo abren por la noche. Lleva efectivo en monedas; un buen plato de fideos cuesta un par de dólares. Las cartas de los puestos suelen mezclar malayo, chino y tamil en el mismo cartel, así que fotografiar el menú para traducirlo convierte el pedir en algo mucho menos adivinatorio. Bébete un teh tarik (té estirado) con hielo, ve sin prisa y llega con hambre.